viernes, 14 de febrero de 2020

La silla

La noche, rota apenas en un halo de luz de farola mal avenida, que malamente ilumina la silla, es mi compañía, junto con el silencio, la tristeza, la incertidumbre, la culpa, la vergüenza, la rabia, el dolor, la sensibilidad que se cierra sobre si misma, aislada y protegida, la soledad.

Siento a la muerte sentada, abrumada por la belleza trágica de la noche. Siento su llanto y ella el mío, caen nuestras lágrimas sin decirnos nada. Mirarla es mirarme, mirarme es ser oscuridad que se agarra a la piel desesperadamente en un abrazo ciego y profundo, de amor y de consuelo.

Apenas le alcanza la luz mientras la observo frente a mí, y sin embargo qué cierta se presenta en la ausencia y el temor, es mi compañera de noche, sentado en el sillón, en una habitación con vistas al negro. Tras la puerta, los fríos pasillos de fluorescente, la inoportuna realidad que está por llegar.


Algo se ha roto en mí dejando en su lugar un hueco de tristeza. La muerte lo guarda tras su manto y abandona la silla, azul en esta luz. Se va con la promesa de un regreso.

lunes, 16 de diciembre de 2019

Cuervos


Son días de cuervos negros como el rencor que vuelan a nuestro alrededor. Son días de piel áspera, días que recorren los rincones de nuestras almas, girando aquí y allá, revolviendo las entretelas del dolor, tira y afloja, miente y evita.

No hay risas ni alegría, ni siquiera llanto; sólo dolor seco, fertilidad traicionada, frío útero vacío. Sus alas vuelan bajo y graznan alto, miserables y cobardes, con plumas de desprecio e indiferencia.

Son días de espiral y vértigo inerte, días de inmovilidad como cuchilladas en el alma que rasgan y hieren, duelen y matan, y, sin embargo, no hay voz que clame al viento, que escupa el vuelo; sólo dolor seco, fertilidad traicionada, frío útero vacío.

Hay silencio y lágrimas secas que rompen sin derramarse, notas mudas en un piano de piedra fría que no dejas de escuchar y que te corroen por dentro, que te abruman y te anulan mientras tratas de amar a quien sólo sabe arrancar ojos ajenos.

Son días de ríos negros como el odio, cuyas aguas bajan salpicando sinrazón. Corrientes ácidas de las que beben cuervos, iras y desagradecimientos, que alimentan corazones podridos de bilis. Sólo queda dolor seco, fertilidad traicionada, frío útero vacío.

lunes, 9 de diciembre de 2019

Lluvia

Tal vez esté lloviendo. Tal vez, cada gota encierre un recuerdo que se libere al caer y, en una explosión, vuelen imágenes de otros tiempos. Se sequen unas y vengan otras.

Nos empapamos de memoria desnudos en la cama recorriendo los surcos que se deslizan por los pliegues de la piel, y en nuestra mirada, húmeda, se reflejan las escenas vividas. Cada vez que cerramos los ojos una nueva gota estalla llenando la habitación de medias sonrisas, felices de nostalgia, amargas en ocasiones.

Los días de tormenta nos definen, por lo vivido. Nos retratan y nos devuelven la mirada, porque los días de tormenta nos recuerdan lo que somos a través de lo que fuimos, vendavales de emociones, de afirmaciones y arrepentimientos; de verdades.

Abrazados, escuchamos el sonido del pasado dejándonos llevar por los caminos que marca la gravedad, recorriendo cada arruga mojada de memoria. Mañana, tal vez, seamos lluvia.

31/03/19

miércoles, 6 de noviembre de 2019

Tus ojos son viento

Campos de minas minan los campos que recorremos. Al frente la certeza de la incertidumbre, y a ambos lados la oscuridad. Y tú, siempre tú, así que doy un paso y luego otro mientras yazco inmóvil con el miedo. El miedo en el frío cada vez más frío, en la luz blanca que todo lo baña sin dar calor, en el viento salvaje de tus ojos.

Soy brisa de mar en vientos de galerna, de destino incierto, con escaso movimiento y latido volátil. Me sumerjo en las profundidades de un mar de drogas al lomo de una sirena de ojos salvajes, porque el viento es salvaje y tus ojos son de sirena, son una droga.

Yazco inmóvil, apenas suspiro de vida, viendo como una toma cenital ríos de sangre que se bifurcan y se bifurcan, donde una barca avanza camino del embarcadero destrozado. Me siento extraño, protagonista de una película en la que soy el espectador. Me siento retina de tus vientos salvajes.

Eres tormenta de alta mar, olas que rompen con la fuerza del temor, del pánico, del horror. Eres viento, salvajes son tus ojos porque salvaje es el viento, y tú eres salvaje y eres viento. Rompes miedos con tu aliento que todo lo arrasa y te siento, me elevo y me dejo llevar.

Navego en una balsa, exhausto pero en paz, llevado por el viento salvaje. Porque salvaje es el viento y tus ojos son viento. Latidos de vida, viento salvaje.

miércoles, 7 de agosto de 2019

My sweet prince


Noveno corte del segundo disco, Without You I'm Nothing,  de la banda inglesa Placebo. 

Es una de las canciones del álbum que está escrita desde el punto de vista de un ex amante dirigiéndose a mí. Una tragedia ocurrió en nuestras vidas cuando estábamos grabando este disco y de alguna manera tenía que salir. Es una canción sobre dos romances. Un romance con una persona y un romance con una sustancia (heroína) y ambos acabaron de una forma muy trágica. De ahí el estado de ánimo pesimista de la canción. Habla sobre temas muy dolorosos como son las drogas y el suicidio. Es una de las canciones más personales que he escrito.
Brian Molko (1998)

Trata sobre una chica. La relación entre Brian y ella estaba deteriorándose y “My Sweet Prince” fue lo último que ella escribió en el espejo de su baño después de separarse.
Stefan Olsdal (1999)

Fuente original: 
https://spanishplacebo.tumblr.com/

martes, 6 de agosto de 2019

Gaviota

Alma curtida a cuero y hebilla, mi pequeña criatura. Ruedas salvaje por los montes entre risas de eucalipto, con tus rodillas de infancia y el sol en la mirada. Son días de ligaduras de sangre y alas a batir, días a volar por la tierra y la hierba y olvidar.

Me desbordas de corazón, me abrumas con tu amor, me envuelves de devoción. Como lobos solitarios recorriendo sendas oscuras que sólo un corazón negro puede reconocer, dejamos libre a la mente divagar entre esquinas de cemento, llevada al viento por corrientes de deseos que tal vez nunca llegaran a fructificar, que tal vez simplemente tornaran en bloques de hielo derritiéndose ante la adversidad.

Te vistes con corazas de tormenta y te desnudas en el ojo del huracán. No hay aristas, ni esquinas que doblar, sólo un espejo inmenso en el que querer reflejarse; un espejo de verdades y honestidades, de entregas sin ataduras, de barco en puerto seguro, de certezas cristalinas y agua pura.

Y en el cruce, exhaustos de abrir caminos de soledad, nuestros ojos se reconocieron, las voces se enredaron en hiedras de emoción, nuestros corazones se dibujaron de tiza en la pared. Fuimos por primera vez.

Alma, mi alma, mi niña pequeña, me reconozco en tu piel generosa, me visto de tu amor, soy tu fiel creyente. Eres mi vida, tu alma herida, tu alma remendada, tu alma de gaviota.

lunes, 5 de agosto de 2019

Rojo

Las olas baten el rojo sobre las rocas grises, la espuma te envuelve y te desnuda al son de la marea. Llueve desconsoladamente sobre ti mientras aquí sentado, al borde del acantilado, lejos, te veo sin mirarte.

 Las rosas se mecen al ritmo de la respiración hiriendo con sus espinas el cuello lacerado. Aspiro el canto de la bruma y expiro sangre, acudo y huyo. Gotas de sangre que se escapan entre los dedos, pétalos al encuentro de la pérdida.

Y me desgarro de desolación y abandono mientras te vas a la deriva dejando ante ti el rastro de tu vida. Las olas baten el rojo entre cresta y cresta mientras aquí sentado, al borde de la locura, muy lejos, te escucho sin oírte.

El viento vestido de abismo tiñe la luz de negro y gris y el dolor se agarra a la garganta como si la vida le fuera en ello. Abro la boca desesperado, derrotado y vencido por el rojo de tu cuerpo roto, de tu vida ida en hilos de sangre que recorren las vetas blancas de la pizarra.

Te diluyes más y más dejando en la orilla el recuerdo de la vida, y arriba, aquí sentado lo abrazo mientras lloro el adiós.

Con mi voz te estoy llamando