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domingo, 26 de mayo de 2024

La madre del emigrante - Maribel Gijón

 

In the year of ’39
Assembled here the volunteers
In the days when lands were few
Here the ship sailed out
Into the blue and sunny morn
Sweetest sight ever seen
And the night followed day
And the storytellers say
That the score brave souls inside
For many a lonely day
Sailed across the milky seas
Never looked back, never feared
Never cried

Brian May



Con esta estrofa comienza ’39, tema compuesto por Brian May, guitarrista de Queen y doctorado en Astrofísica. Y es que la letra de la canción habla de los viajes en el espacio-tiempo y la relatividad de este último.

Es inevitable que todo esto me venga a la cabeza cada vez que contemplo la fotografía estenopeica de Maribel Gijón. La madre del emigrante, la lloca’l Rinconín, es una escultura de Ramón Muriedas que, ante el mar, levanta un brazo en despedida de aquellos que emigraron a nuevos mundos en la búsqueda de una vida mejor. Su gesto de dolor en la mirada, el cabello levantado por el aire, el vestido, la textura rugosa, encrespada del material del que está hecha, bronce, van en la misma dirección, expresar el inmenso dolor de una madre que ve cómo sus hijos, su marido, se van a lo desconocido. El resultado es dramático y conmovedor.

El efecto que Maribel consigue con este tipo de fotografía no hace nada más que acentuar todas esas sensaciones a través del grano, la falta de detalle, el blanco y negro, la lejanía de su protagonista y las personas que por allí pasean enfrentadas a la mar que se intuye y la inmensidad del espacio abierto, donde parece abrirse, rasgarse el espacio-tiempo como analogía del viaje de los emigrantes. Una grieta por donde la relatividad del tiempo tal vez impida el reencuentro; una grieta permanente como el gesto de tristeza e incertidumbre de una madre apartada del amor de su familia.

Al pararse a contemplar esta fotografía sentimos la fuerza que esta puede llegar a transmitir. Es lo que llamamos una buena fotografía, con una estética muy marcada, un mensaje que acentúa el mensaje original y/o incluso añade nuevos matices. Esto es fotografía. Sentimos ese dolor y lo hacemos propio a través de nuestras vivencias, los recuerdos, de quiénes somos.

Maribel Gijón nos abre un mundo paralelo.

lunes, 29 de julio de 2019

El Jardín de las Delicias :: Antonio Morales

El Jardín de las Delicias, de El Bosco, es el cuadro del museo de El Prado ante el cual más tiempo se detiene la gente a observar una pintura. Tal es el hechizo que sus múltiples criaturas misteriosas y escenas reconocibles generan en la mente de quien cae en sus redes.

Antonio, con su propio lenguaje,abstracto, críptico y muy personal, es decir, único y dotado de personalidad, recrea de forma atemporal lo que el pintor representó a principios del siglo XVI.

No se trata de una mera representación fotográfica de lo que el lienzo original nos muestra, sino una interpretación según las claves propias del autor, una interpretación libre y desestructurada cuyo conjunto de fotografías conforman la totalidad de esa visión.

Esta fotografía, de la que una copia permanece en mi casa y por lo tanto he observado en múltiples ocasiones es un buen ejemplo de lo que nos encontramos en el libro que contiene toda la obra. El desnudo es una constante, la abstracción a través del cuerpo, otra. Y si añadimos el polimorfismo que los cuerpos generan a través de las interacciones entre ellos, tenemos la trinidad de las claves formales.

Prefiero no desvelar lo que personalmente esta fotografía en concreto me transmite, aunque sí he de decir que lo hace de una manera fugaz, como si estuviera al alcance de la mano pero me faltaran unos milímetros para conseguir sujetarla. Me asombra, me agrada, satisface mi cerebro la manera en que seis cuerpos casi inertes crean un nuevo organismo con vida propia, un organismo que toma decisiones, que hace y deja hacer,que se deja llevar.

El Jardín de las Delicias, el de Antonio Morales, es un libro, un mundo, que va más allá del clásico al poseer la personalidad de su autor. Eso es mucho decir.

Para saber más del autor : https://www.antoniojosemorales.com/


domingo, 28 de julio de 2019

más oscuro :: xenia



"Overhead the albatross hangs
 motionless upon the air
And deep beneath the rolling waves 
in labyrinths of coral caves.
The echo of a distant tide comes willowing
 across the sand
And everything is green 
and submarine



:: Pink Floyd ::


Así son los primeros versos del "Echoes" de Pink Floyd, que casualmente escucho mientras escribo estas palabras; cosas del destino. Suspendidos en el aire ambos, albatros y observador, Xenia nos impone su mirada retándonos a encontrar en esos dos océanos, sus ojos, el eco de un tiempo distante. Te atrapa de manera ineludible e invita a recorrer el laberinto de cuevas de coral, sumergiéndote en su mundo onírico y deslumbrante de originalidad.


La fotografía es de una belleza abrumadora tal que emociona, conmueve y no termina de sorprender. Como un sueño del que no quisiéramos despertar dejándonos enredar en una nebulosa de rojos y azules para tratar de descubrir lo que el coral esconde.


El viaje es placentero e infructuoso, ya que aunque lo recorramos cientos de veces, miles, su mirada impenetrable nos seguirá cegando la conciencia dejando lugar sólo a nuestra imaginación. La derrota está servida, la nuestra. Suyo es el triunfo. Es este ir y venir continuo con el que nos hechiza nuestra bruja preferida el que nos engancha y nos enamora una vez más de la Fotografía.

martes, 3 de septiembre de 2013

Pennie Smith :: London Calling

Hay fotografías que transcienden el tiempo convirtiéndose en intemporales, iconos de una época que generación tras generación adopta como propio.

Pennie Smith, captó uno de esos momentos irrepetibles durante un concierto de los Clash en el Palladium de New York.

La rebeldía en un fotograma, el inconformismo, la rabia y la desilusión de una generación, la británica de finales de los 70, para la que la sociedad del momento estaba anquilosada; era la época dorada del punk.

Los Sex Pistols celebraban el jubileo de la reina Isabel a bordo de una barco navegando por el Támesis (se les había prohibido tocar en suelo inglés), el paro asolaba a la clase obrera y Paul Simonon rompía su bajo para la inmortalidad. Curiosa e irónicamente, en su día no quiso que la fotografía fuera la portada del disco "London Calling" ya que fue la única vez que había roto un instrumento.

A veces las cosas suceden así y nadie puede detenerlo. Te quiero, Pennie.

domingo, 28 de abril de 2013

Jan Saudek :: El destino desciende hacia el río con dos niños inocentes

Entramos en el mundo extraño, onírico y provocativo del genial fotógrafo Jan Saudek. "Fate descends towards...." es una fotografía de 1970 en la que se plasman algunas de las características de su estilo, como el coloreado a mano de la foto original en byn, la presencia del desnudo o la belleza como contrapunto e incluso como compañera de la fealdad.

El destino, vestido de esplendor y promesas lleva de la mano a la inocencia, desnuda , camino de la cruda realidad. Hacia esas fábricas sucias y humeantes (en las que el propio autor trabajó durante años) que de alguna manera representan el futuro.

Es imposible no enamorarse de esta fotografía, y de toda la obra del autor, ante la belleza, depresiva si se quiere, de la composición. El uso del color para destacar a los protagonistas ante un camino cierto y oscuro que percibimos claramente al fondo.

Hay mucha intención compositiva, mucha intención en la edición. Tanta que el mensaje nos llega claro y conciso, y nos perturba y nos maravilla. El conflicto mental del observador es una consecuencia buscada y constante en la obra del fotógrafo checo.

El mundo de Saudek gira alrededor de la mujer, representando su belleza (incluso, o sobretodo de aquellas que no cumplen los cánones actuales de belleza), sus conflictos, sus deseos y temores. Y para ello se sirve de imágenes explícitas, llenas de erotismo e incluso pornografía, de imágenes cargadas de una belleza inusual que irremediablemente trastornan nuestras mentes.

martes, 12 de junio de 2012

cabello largos :: Man Ray

Más que largos, interminables; como una autopista ondulada hacia un destino final, que no es otro que el de la decapitación.

La "amputación" de los brazos choca con la casi obscena exhibición de la cabeza y una media sonrisa, tal vez retadora, tal vez liberadora.

Man Ray fue siempre capaz de desconcertar como nadie de manternos con atención y asombro, de obligarnos a observar y de obligarnos a pensar; ¿qué se esconde en su rostro ?, ¿arrogancia?, ¿deseo?, ¿el momento final tan esperado?.

Qué extraña belleza hay en la disposición del cabello, dividido claramente en dos partes simétricas y mostrado como una larga extensión de su mirada cerrada. Ese cabello nos muestra más que cualquier mirada y que cualquier gesto; casi como una naturaleza muerta personificada.

miércoles, 6 de junio de 2012

Herman Leonard :: Duke Ellington, París, 1958

Estamos ante uno de los grandes, el norteamericano Herman Leonard, y aunque a lo largo de su prolífica carrera tocó muchos palos como sus trabajos por todo el mundo o su época en Playboy e incluso los trabajos en la alta costura para las revistas y firmas más prestigiosas, el hecho es que el nombre de Herman Leonard es sinónimo de Jazz, Jazz, Jazz y sobretodo.....Jazz.

Todos los grandes pasaron por su objetivo como es el caso de Duke Ellington en la foto de esta entrada.

Los focos del teatro Olympia de París envuelven al maestro en un baño de luz que curiosamente nos retrotrae a la memoria las notas elegantes, tristes y melancólicas de "Stardust", polvo de estrellas. El perfilado de la espalda, la postura de los pies, la mano en alto a punto de acariciar la siguiente nota y toda la luz del mundo sobre el teclado; todo ello nos hace partícipes del momento como un espectador más del teatro.

Hay una belleza abrumadora en esa luz, en ese momento preciso y no en el siguiente ni el anterior, en el grano de la película y en el blanco y negro tan asociado al mundo del Jazz; como un viaje a otra época, a un lugar utópico en el que respirar ese polvo de estrellas y dejarse llevar.

lunes, 27 de febrero de 2012

Eve Arnold : Divorcio



Moscú, 1966. La mirada profunda de Eve Arnold nos impacta directamente al corazón en una escena donde nos transmite sin lugar a la esperanza, la desolación, el dolor, la vergüenza.

Una mirada perdida llena de tristeza en una fría sala donde a nadie le importa tus pensamientos, unas manos caídas, dóciles en el regazo, inertes. A su lado una mirada oculta que esconde su vergüenza, opuesta a la de ella, queriendo huir de allí, estar en cualquier otra parte.

Resulta increíble la atmósfera que desprende toda la foto. Cómo ella nos provoca fragilidad junto con el deseo de abrazarla y darle esperanzas, mientras que él muestra tal vez culpabilidad, bochorno, resultándonos igual de triste.

Mientras tanto, al fondo y en una sala repleta, cada cual se ocupa de sus intereses, ajenos a la desazón del primer plano; lo que aumenta la infinita tristeza y soledad del conjunto.


domingo, 26 de febrero de 2012

Mick Rock : Queen II

En raras y preciosas ocasiones una fotografía llega a convertirse en un icono, en una seña de identidad.

Mick Rock, fotógrafo que alcanzó la fama en los años 70 a través de sus trabajos en el mundo del rock (llevan su firma trabajos legendarios como las fotos con David Bowie o Lou Reed) alcanza la maestría en este retrato de la banda británica Queen.

Realizada para la portada de su segundo Lp, "Queen II", cuenta el propio fotógrafo :

"Éramos sólo la banda y yo. No se necesitaba a nadie más. Eran muy fuertes de mente, y a pesar de que no había vendido muchos discos (se refiere al primer disco de la banda), eran dueños de su propio destino, e insistieron en hacerlo a su manera desde el principio.  Yo tenía un asistente y un maquillador y la banda había comprado o traído su propia ropa en blanco y negro. Todo lo demás era cuestión de la iluminación y la composición."

 Para entender mejor esta fotografía hay que explicar que el disco se divide en dos caras; las llamadas "cara negra", de temática fantástica y letras oscuras, y la "cara blanca", más emotiva. A su vez  la carátula es doble, mostrando el lado negro (a la que pertenece esta foto) por el exterior y el lado blanco en el interior.

Estamos en 1974, en pleno auge del glam-rock. Ziggy Stardust, el alter ego de Bowie,  lleva dos años predicando en la escena musical y su influencia es extensa. Los Queen no iban a ser menos, con la seguridad en si mismo de Freddie Mercury por bandera, y eso es algo que queda claro en la estética del momento del grupo. Vestimentas negras, música barroca, excesos y mucha arrogancia.

Todo ello queda remarcado en esta fotografía, los tonos magentas de los negros, la iluminación cenital que refuerza la "chulería" de las poses, refuerza los rasgos de las caras dejando en sombras sus miradas y que sin embargo como observadores percibimos inquietantemente.

Compositivamente llama la atención la semejanza de la disposición con el que sería el logo de la banda durante muchos años, y que representa los horóscopos de los cuatro miembros, dispuestos en la misma posición que en la foto.

Dos leones - Leo a los lados (John Deacon y Roger Taylor), un cangrejo - Cáncer arriba (Brian May) y las hadas - Virgo en la parte inferior representando a Freddie Mercury.


Mike Rock, rocks¡¡¡¡¡




Antonin Kratochvil :: David Bowie

Portada de su libro Incognito (Arena Editions - 2001), Antonin Kratochvil nos muestra un retrato soberbio de David Bowie.


Hay dureza en el gesto, y firmeza también; las dos nos miran sin concesiones tras una cortina de contrastes. No es una mirada fácil de mantener y sin embargo nos atrapa una sonrisa mimetizada; una sonrisa inteligente que se esconde tras la luz y que vive en las sombras.

Lejos de la imagen de estrella Bowie es el tipo de al lado, el que te cruzas por la calle, tu vecino.

Sabes que es Bowie, que no hay disfraz, y sabes algo de Bowie que no habías visto. Eso consigue que le veamos por primera vez más allá de sus canciones y de sus múltiples cambios estéticos.

Hay ambigüedad en esa mirada que parece querer decirnos algo, claro y equívoco al mismo tiempo. Algo que nos retiene como si esperáramos oir el mensaje que la foto contiene.

Un retrato con dosis de sinceridad, un pedazo de retrato.