miércoles, 9 de febrero de 2022

Papira

La belleza tierna y abrumadora de dos océanos capaces de desarmar todas las resistencias, así eran tus ojos. Sentado en el Cantábrico sintiendo el sol cálido del atardecer de un verano sobre el muelle en tu luminosa sonrisa, brisa fresca en la mirada, capaces de conmover los corazones y reconfortarlos. 

 Te quise a primera vista y así ha sido siempre porque nunca dejaste de ser tus múltiples tú, tus razones, tus equívocos, tus grandezas y tus debilidades. Hay un aura inconsciente dentro de ti que se expande como las olas en el mar. Y me sumerjo en ella declarando una y otra vez mi amor por ti.

 Atrás has dejado la oscuridad, la frialdad del abandono, las preguntas. A cambio te llevaste una parte de mi vida, un tesoro que he perdido en dos mares. Y la vida sigue, pero hay días en que es menos, no hay atardeceres, no hay brisa, no hay Papiras.



domingo, 26 de diciembre de 2021

Rojo

I

Entrelazamos olvidos que deberíamos recordar, coserlos con nuestras memorias ciegas para observar y encontrar la luz que nunca se debió apagar.

Ser quien seremos y no quien fuimos.

Deberíamos recoger los retales caídos por el camino para olvidar, abrazar el ayer en una despedida mientras hundimos la mirada en un paso hacia adelante.

 

II

Cae el negro en diminutas gotas de lluvia sobre la piel lacerándola de huellas rojas de luna. En realidad, no dejamos de ser seres ingrávidos que se aferran a la vida abrazando el dolor, pesado, denso, gris.

Soltemos lastre , que el viento sea nuestro destino.

III

La vida se nos retuerce por recovecos del alma al crear un laberinto de destinos sin definir. El abandono nos encuentra y ya no nos suelta, nos viste y nos desnuda; nos encogemos y lo protegemos ante un abismo de redención.

El alma se nos retuerce por los recovecos de la vida.

IV

Sólo son sombras que escapan en la oscuridad a protegerse de su propia soledad. Viven bajo pieles corrientes entre el odio de los miedos, el murmullo de aguas rojas rompiendo en orillas de barrio.

Corazones que laten, que ríen, que gritan, que se esconden y se encogen. Corazones que aman. 

V

Cada noche reconstruimos lo que el día nos quitó dejándonos en el desconcierto. Vivimos los sueños con ojos de perro azul sabiendo, sin ser conscientes de ello, que como ya se escribió, no los recordaremos al despertar.

Y la mañana nada sabrá, ni de nosotros ni de quien vive en el espejo.

 

VI

Nos desbordamos de amor rebasando todas las barreras ajenas en una caída libre sin red. Nos abrazamos, nos besamos, fornicamos y, exhaustos de verdad, claudicamos con la piel en la sonrisa.

Somos red de carne y alma sin afán de atrapar, con ánimo de liberar. Ávidos de tacto en nuestras almas, de dejar atrás la soledad para no volver más la mirada.

Amamos.

 

VII

Y te dejas llevar con el deseo vencido. La derrota es dulce, como el recuerdo, aún sensible, que pervive en el aire quieto de tu cuerpo.

Te elevas sin dejar la gravedad en un momento de eternidad donde el tiempo está ausente. Eres brisa, eres mar, eres hierba al viento cálido del verano, orgasmo satisfecho


martes, 22 de diciembre de 2020

S/T

Aire entre los dedos que se desliza como granos de arena que miden el tiempo. Noches que se van sin haber llegado, luces al alba perdidas en la niebla de las mañanas. ¡Corre y respira¡ ¡Corre y vive¡.

Nostalgias esquivas al abrazo que no quieren mirar atrás, heridas resecas que ya no sangrarán. Y sigues siendo tú, con el ayer en los bolsillos vacíos y el hoy a pleno pulmón ¡Corre y grita¡ ¡Corre y ríe a la vida¡

La lluvia nos viste de humildad desnuda, de verdades sencillas y abrazos sentidos. Síguela allá a donde te lleve y no des un paso atrás : es polvo de estrellas, tormenta solar, materia que ha de crear ¡Corre sin olvidar¡

La vida perdurará en una tarde de verano, en la caricia repentina de la brisa, en un gesto ajeno, en los versos del poeta, en las palabras del amigo. ¡Corre¡ ¡Corre y permítenos llorar¡ ¡Permítenos reir¡

¡Corre¡



sábado, 22 de agosto de 2020

Vida

Se me va la vida en una tarde de brisa, de notas flotando como libélulas al atardecer; pequeñas guirnaldas que punzan el sentir y me elevan al cerrar los ojos. Es tal la belleza que esbozo apenas una sonrisa sin darme cuenta y me dejo llevar.

Desnudo de pasado, ciego al futuro, vivo. Me abrazo sobre las rodillas y dejo pasar el tiempo sin ningún plan, apenas un pensamiento sin concretar; me evado entre los dedos del piano, las fibras elegantes del contrabajo , la desnudez del saxo.

Es una tarde de verano que me acoge y me cobija, que me abraza y me transporta. Es una tarde de luces en el aire que revolotean suavemente alrededor; me estremezco a su contacto al acariciarme y me abrazo un poco más, como queriendo atrapar el momento y no olvidarlo jamás. Decirle te quiero y no te alejes nunca de mí.

Se me va la vida en un tiempo muerto, un tiempo detenido en el espacio, que no gira ni se traslada : un momento de perfección. Se me va llevándome consigo, me transporta sin moverme, quieto en la silla y lejos, muy lejos.



martes, 18 de agosto de 2020

Color

El gris recorre los pasillos de la ciudad entre remolinos de negros iracundos, Barcos sin velas, partidas e idas, corren entre vientos de alcanfor, huyendo de lobos verdes que maúllan verdades rojas y blancas entre la maleza de oscuros callejones crecen plantas luminiscentes que observan en silencio como sólo saben hacer las plantas. Las ventanas se caen en sueños rotos y los cristales aceran los tallos, derramando la savia azul de los cardos nocturnos.

Silban palomas al viento y vuelan ratas de ciudad mientras los niños ven la televisión en los escaparates opacos de tiendas opacas con dueños opacos. El azul mendiga gotas de sudor gritando a la multitud sus miserias amarillas, y las verdes también. No me sigáis, no me miréis, no me maldigáis. Seguid vuestro camino, abrazad torbellinos de polvo rosa y elevaros como plumas blancas, sin rumbo definido merced al azar de los caprichos.

Las alcantarillas rezuman sudor de gatos negros que saltan entre las paredes de los edificios rojos, muertos mientras caminan, vivos mientras saltan. No hay parada posible, sólo movimiento, velocidad, impulso, corazones explotados y rojo, mucho rojo. Todo rojo.

Es la muerte que acecha entre los aros del arcoíris. Se viste de violeta mientras afila su guadaña con una piedra blanca. Afila la muerte, arruga la vida como una bola de papel y la arroja, fallida, a la papelera, entre la basura. No somos más que aquellos cristales rotos, que por el camino se llevaron la vida de otros y terminaron abandonados en los suelos húmedos, sucios, pegajosos de los callejones olvidados.

Sapos aplastados a nuestro paso nos miran de forma obsesiva, y aunque evitas su mirada esta se te pega a la espalda sin que puedas sacudirla. Te derrumbas, te tiras al suelo, te aplastan y observas la espalda de otros. Moneda de cambio e hipocresía.

Bailamos, bebemos, fornicamos, y de todo nos olvidamos entre sueños lunáticos con gente lunática de gente lunática. .


martes, 4 de agosto de 2020

Perros

Perros que ladran en la noche bajo las farolas de la ciudad mientras vidas mudas lloran sus miserias entre lámparas apagadas. Son perros delatores, perros de la conciencia, perros de la noche que orinan bajo las ventanas de personas que no se ven, que no se miran, que no se tocan; ni ladran, ni orinan, ni huelen culos.

Ladran vidas distópicas que saltan por la ventana incapaces de respirar una bocanada más de vacío. Y llueve dorado sobre sus sueños destrozados en el asfalto, restos pretéritos y algún verso perdido de Buck. Son perros del infierno de rostro cotidiano, vecinos de ascensor y mirilla indiscreta.

Amanece retirada en los callejones que nadie recorre, la luz del día viste rostros de caricatura comenzando una nueva función en este teatro de las apariencias, porque sólo los perros ladran la verdad. .


domingo, 26 de julio de 2020

Infiernos

Inocente de culpa serás decapitado porque la rabia que llevo dentro, ajena a la razón, sólo desea satisfacerse. Son tiempos de morder y arrancar a tiras la piel de los demás. Siento una ira que me envenena las palabras, me nubla el pensamiento y arrasa con todo lo que miro, lo que toco, lo que pienso.

Quisiera escapar de mí, olvidarme; volver atrás, a lo que era y ya no seré nunca más. Quisiera morder hasta descuartizar, gritar entre el gentío y en la soledad de un acantilado. Tirarme contra las rocas con tal de borrar, de agarrar el pasado y no soltarlo; sujetarme a él para no dejarlo escapar y no volver a mirar hacia adelante.

Necesito correr hasta la extenuación, huir de los demonios que parasitan en mis tripas. Viven en mí y son yo, son resentimiento, son un pozo negro sin fin de miseria en el que ahogarme con una sonrisa de frustración.

Vivo por inercia, vivo en el dolor, vivo en el resentimiento, y me voy corroyendo por ello.